miércoles, 14 de noviembre de 2018

Distinta Clara, de Alba Ballesta



Ayer tuve el gusto de presentar en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés la novela Distinta Clara, de Alba Ballesta, ganadora del Premio Ateneo Joven de Sevilla de este año. En un lugar poco propicio y con una estructura tal vez demasiado rígida, pudimos dedicar 20 minutos a hablar del libro, echando de menos un entorno más acogedor. Os dejo aquí algunas notas de la lectura que hice del libro y que fui tomando para preparar la presentación. Valgan a modo de re – presentación ante los lectores del blog.



Distinta Clara, de Alba Ballesta (Editorial Algaida)

Me alegro de estar aquí esta tarde, primero porque veo a Alba presentando una muy buena novela, y segundo porque de alguna manera he ido siguiendo, si bien a distancia, el nacimiento de este libro. Desde que Alba estuvo becada en la Residencia de Estudiantes y nos conocimos (porque somos del mismo pueblo pero nos conocimos en Madrid y creo que únicamente nos hemos visto en Madrid, donde ella ya no vive pero a donde vuelve con frecuencia) andaba dándole vueltas a esta historia. A poner una parte o quitarle otra, a volver a montar toda la trama, corregir más, corregir menos, esa clase de cosas que hacen las escritoras. La verdaderas escritoras. Le pregunté una vez a Alba, ante un vino, si siempre había querido ser escritora, y me dijo muy seria que no, que de pequeña quería ser actriz. Quizá fuera mentira. Tal vez sea una buena actriz que representa el papel de escritora y lo hace francamente bien. Nuestra ciudad, como la M. de Clara Dubasenca, es un sitio del que uno solo puede salir. Y me llama la atención que haya llamado así a esa pequeña ciudad de provincias, en un libro en el que hay tanto detalle sobre dónde vive y de dónde viene cada personaje, donde hasta tiene cierta importancia el hecho de que Laia sea de Vilanova. Me pregunto si no pretende, sencillamente, que cualquiera pueda entender que es la suya, su pequeña y asfixiante ciudad de provincias.

¿Qué es Distinta Clara? Cuando Alba me pidió que la acompañara aquí esta tarde, yo aún no había leído el libro. El libro aún no había sido publicado, realmente, y creo que ni ella lo tenía físicamente. Buscando en internet vi que amazon lo tenía en preventa y que lo describía como una novela de aventuras. Y me hizo gracia, porque por las descripciones de las que disponía (lo que Alba había deslizado en alguna conversación de café, en algunos emails) me imaginaba un libro entre lo metaliterario y lo metafísico. Pero luego empecé a leerlo y pensé que quizá no era una descripción tan desacertada. Hay grandes novelas de aventuras que rozan la metafísica y que se leen en esos términos desde hace décadas: Moby Dick, La isla del Tesoro, Robinson Crusoe o Los viajes de Gulliver. Distinta Clara quizá sea una novela de aventuras, de búsqueda del tesoro. ¿Quién es Clara Dubasenca? es su pregunta central. Y a partir de ella, con una estructura sencilla que funciona con el encanto de una novela de suspense clásica (y piensen más en novela policíaca que en novela negra, y piensen incluso en esos autores británicos clásicos, esos Agatha Christie, Eric Ambler, Gaston Leroux, Conan Doyle, esos autores canónicos que iban sembrando de pistas las páginas para que el lector jugara al detective), en la que cada personaje con el que Laia va hablando le habla a su vez de otro más, un paso más cerca (aunque a veces sea más lejos, o a veces sea en otra dimensión), que también conoció a Clara. Este mecanismo, en apariencia sencillo, funciona sin embargo y nos mantiene leyendo durante 300 páginas, en las que esta historia principal apenas se detiene de vez en cuando para contarnos algo sobre Laia (ella y sus padres, ella y sus amigos).

Pere, el dueño del famoso bar de Pere, alrededor del cual parece que circularon durante toda la década aquellos personajes, el hombre que le puso nombre a un bar que no era suyo y que ahora, tantos años después, regenta un bar suyo mucho menos popular y al que nadie llama por su nombre, ese Pere le dice que Clara no se sentiría cómoda sabiendo que hay alguien empleando tantas energías en buscarla, en desenmascararla, en desentrañarla. Le dice que no pretende desanimarla, claro que no, pero que existe la posibilidad de que no llegue a ningún lado. Y superados los tres cuartos de la novela hay un giro, la novela se desplaza, de mirada y de lugar, y va hacia su desenlace. Clara Dubasenca es quizá eso que se suele llamar una escritora de culto, que podría ser, si queremos convenirlo así, alguien que le gusta mucho a muy poca gente. Laia, platónica, idealista, tal vez solo joven e inocente, se enfrenta a la realidad. Hay una opción clara, la interacción. Pero elige, claro, no hacerlo. En la parte final de la novela Laia se va enterando de que Clara no era más que una máscara, que su vida es la consecuencia de una familia, de una historia. Laia se da cuenta de que quizá Clara es más vulgar de lo que ella pensaba, y decide mantener, al menos hasta donde puede, la distancia entre la autora y la obra. Y esa es la última reflexión que nos deja la novela, una nueva idea sobre los mecanismos de la creación.

Como los buenos libros, Distinta Clara tiene muchas lecturas. También mucho de novela de formación pero Laia no se forma como suelen hacerlo las protagonistas de estas novelas, sino que lo hace a través de Clara, su sombra, su fulgor y su búsqueda. La búsqueda es aquí el camino, qué duda cabe. Distinta Clara es en gran parte una novela de formación y es también una novela generacional, y en ese sentido entiendo que es un acierto que nos llegue con la etiqueta de un Premio de Novela Joven. Laia podría ser una hermana pequeña de Alba, o quizá un alter ego de la propia Alba cuando empezó a escribir este libro, y hay un retrato de una generación, una que se ve obligada a crecer y madurar en precario, haciendo equilibrios, en ciudades, como es Barcelona en la novela, como es Madrid, que mutan. El viaje de Laia es completo, en la página 34 considera que Clara Dubasenca se le aparece como una oportunidad, en bandeja de plata. Ella, en su vida de estudiante, tiene que terminar un Máster, algo para lo que quizá tiene vocación pero sobre el que va perdiendo la sensación de que tenga ningún sentido. Hacia el final de la novela ella misma le reprocha a Diego que la incite a intentar sacar provecho de su investigación. ¿Qué clase de provecho? ¿No ha entendido nada? ¿Nadie ha entendido nada? ¿Y la propia Laia, qué ha entendido?

El estilo de esta novela es sutil y con una prosa con imágenes que nos sorprenden puntualmente, los juegos del lenguaje y del significado. Ahí la autora es hábil porque carga sobre la personalidad de Clara esos juegos, esos poemas que parecen a veces juegos de Cortázar. Pienso al leer este libro en Sara Mesa, Carson McCullers y Fleur Jaeggy. Sé que Alba es una atenta lectora de Duras, quizá habría que añadirla. La recreación de una poeta, con su obra y todo, y el hecho de ser capaz de hacer de una poeta desconocida una cuestión casi de vida o muerte (aunque no es tan grave, simplemente Laia trata de mantenerse atada a algo) creo que es algo muy bolañesco. Y termino hablando de un juego de espejos. ¿Es Clara Dubasenca para Alba Ballesta como el John Shade del Pálido fuego de Nabokov?

Preparando un poco estas notas, y rebuscando por las redes, uno se topa con una tal Alba Steiner, que posa con cara de actriz de los ochenta, y que desde un blog llamado fotogramas psicosomáticos nos dice: no soy escritora. Solamente escupo palabras al azar, las organizo tecleando furiosa unos caracteres que luego se reflejan en la pantalla del ordenador y las publico en el blog. Todo lo que puedas leer aquí forma parte de mi pequeña estafa literaria. Si en algún momento te sientes timado, para. Deja de leer, aunque rompas un hiato o desalientes una coma. No quiero tener que rendir cuentas a nadie. Yo ya te he avisado, no soy escritora. Aunque escribo esperando que un día os traguéis mi mentira. Ese blog está parado (parece) desde hace más de dos años, y si uno sigue buscando un poco más en internet se encuentra con un librito publicado en 2014 titulado Obras completas de Clara Dubasenca, Tomo III, registrado en una clase de fundación situada en Suiza (por completar el juego nabokoviano). Un librito que no he conseguido encontrar dónde podría comprarse y en el que Alba Ballesta aparece como editora de esa breve muestra de la obra poética de Clara Dubasenca. Ese libro, por cerrar, aparece en la pestaña de Biblioteca de la tal Alba Steiner. Y para rematar, uno encuentra un vídeo de finales de 2014 en el que una chica a la que presentan como Alba Ballesta acude a una sesión de micrófono abierto, como aquellas de las que habla este libro, y como parte de un encuentro llamado En busca del tiempo bebido organizado por un llamado colectivo Gilles de Rai (célebre infanticida) lee un pequeño poema que habla sobre la chauaficcia, el arte de hacer esculturas con bolsitas de té, del que declara que sea quizá la única practicante del mundo, hecho que esta novela desmiente, pues ya Clara Dubasenca la practicaba. Y quizá deberíamos empezar preguntándole a Alba Ballesta qué pasa ahí, con eso, si todos los que estamos aquí esta tarde somos personajes secundarios y extras de su siguiente libro?

Y mientras nos contestan, nos queda el libro para leer. Disfrútenlo.

Felices lecturas

Sr. E


2 comentarios:

  1. Me ha gustado la entrada pero deberias haberla dividido en dos es muy larga de un solo tirón Felicitaciones

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    Respuestas
    1. Gracias por tu visita y tu comentario, Mucha.

      Tendré en cuenta tu recomendación cuando las reseñas sean largas.

      Saludos lectores

      Sr. E

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