Paciente
X: El caso clínico de Ryünosuke Akutagawa, de David Peace
(Armaenia Editorial)

Si
David Peace ha escrito el libro, yo quiero leerlo, sea una serie de
novelas negras atormentadas (Cuarteto de Red Riding), una
crónica politizada de las huelgas mineras y la definitiva derrota de
la clase obrera (GB84), sus novelas negro – históricas
sobre el Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial (Trilogía
de Tokio), o hasta un libro sobre un equipo de fútbol y sus años
gloriosos (The Damned United). Digo, siempre que puedo, que no
creo que haya, entre los más reconocidos, un escritor mejor que
James Ellroy. Y añado, también siempre, desde la primera vez que me
encontré con su obra, que David Peace es aún mejor. Así que si
David Peace ha escrito un libro sobre un escritor japonés del que no
sé nada, quiero leerlo.
Y así,
me compré en cuanto pude (porque no es la clase de libro que puedes
esperar que llegue a las bibliotecas públicas) este libro y me puse
a leerlo. Paciente X es una novela que se compone a base de
relatos, hasta un total de 12, donde a veces la voz narradora reposa
en el propio Akutagawa, otras veces en otros escritores, otras en
testigos más o menos cercanos de sus últimos meses de vida. En esas
voces que entran y salen, que van de lo poético a lo crudo, vamos
acompañando a Akugatawa desde que era un niño que escapaba de los
problemas de casa (el mayor, y el que más le agobió siempre, la
locura de su madre, un trastorno que temía que heredaría) cruzando
el río para leer todos (literalmente) los libros de la biblioteca
más cercana hasta que empieza a estar devorado por los síntomas de
esa locura (un insomnio crónico, unas alucinaciones crecientes, un
estado nervioso deplorable). Vemos a Akutagawa acompañado de otros
escritores con los que guardaba una relación cercana (Junichiro
Tanizaki y Yasunari Kawabata, especialmente), aunque algunas de ellas
se fueron enfriando.
La
transcripción de algunos fragmentos y la recreación de otros de sus
diarios y escritos sobre la escritura permiten hacerse una idea muy
cercana de cómo se veía a sí mismo y cómo fue construyéndose
como escritor, combinando tradiciones japonesas y escritores
occidentales a los que se sentía muy cercano. También vemos, y el
trabajo de narradores de Peace es fascinante por sutil, profundo y
sangrante, su creciente obsesión por la figura de Cristo y de los
kappas, unos pequeños demonios (o dioses, según la interpretación)
acuáticos japoneses, bromistas pero también crueles, letales
incluso, a quienes Akutagawa acabó por dar carta de naturaleza en su
vida y a los que dedicó sus últimos textos, de los que habla hacia
el final del libro con el médico a quien ha convencido para que
visite a un amigo suyo, también escritor, que está delicado de los
nervios y de quien teme que pueda suicidarse.
Quien
finalmente se suicidó fue Akutagawa, a los treinta y cinco años, y
el libro lo va anunciando, juega a ir administrando la tensión del
inevitable desenlace. Y nos hace empatizar, al menos a quienes
escribimos y leemos con espíritu samurái, con las desventuras de
este escritor japonés. Peace vive desde hace más de 25 años en
Tokio, conoce la ciudad, le ha dedicado una trilogía a su historia
de postguerra (el tercer volumen está al salir en España, tengo
entendido) y aquí se nota que está escribiendo desde la admiración
y un conocimiento muy profundo de la obra de Akutagawa.
Algunas
de las historias sobre las que se va armando el libro tienen entidad
más que suficiente para valorarlas de manera individual, y aunque el
libro es realmente una novela y crece por acumulación, y la lectura
debe hacerse en el orden en el que está, que es en el que vamos
entrando en las tribulaciones de Ryünosuke Akutagawa y vamos
comprendiéndolo en la medida en que lo vamos a comprender, no deja
de ser cierto que varias de ellas podrían leerse de manera
independiente, y aunque carecerían de parte del contexto, se podrían
apreciar como estupendos relatos. De hecho Peace había publicado
anteriormente algunos de los textos en revistas o libros colectivos,
y de cara a una próxima relectura me he dejado señalados Un
cuento contado dos veces, Después del desastre, antes del
desastre, San Kappa y Los espectros de Cristo,
todos dotados de una espiritualidad especial y una sensibilidad
literaria de primera.
Un
libro para descubrir a Peace, en el caso de quien aún no lo haya
hecho (aunque todo libro de Peace es una gran oportunidad para
hacerlo), y también un libro para ponerse sobre la pista de uno de
los nombres básicos de la literatura japonesa, y quizá desde ese
nombre ir saltando a otros.
Seguiremos leyendo
Felices lecturas
Sr. E
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