Caprichos
lectores

Los
que reflexionan sobre ello, dicen que al menos hacen falta 10 años
para ver si un libro ha merecido la pena. 10 años para valorar si ha
dejado una mínima huella. Conozco bastante bien el catálogo de
bolsillo de las principales editoriales, y voy rastreando las
novedades en ese mercado de reestreno. De vez en cuando me paseo por
los mercadillos de libros y por algunas librerías de segunda mano,
una manera muy entretenida de pasar la tarde, y donde he encontrado
grandes oportunidades (La trilogía de El día del Watusi en
una cuidada edición que no había sido abierta por su comprador
original por 5 euros, La piel de Malaparte por 2).
Pero
el pasado lunes decidí salir de rebajas y comprarme unos libros que
en ese momento sentí que iba a necesitar leer en los próximos
meses, libros que no van a llegar a las bibliotecas por las que suelo
andar, libros que nunca llegarán al mercado de libros de bolsillo.
Cayeron: Los Cuentos completos, de Isaac Bashevis Singer, un
autor al que estoy descubriendo tras la provechosa lectura de Sombras
sobre el Hudson, y del que algunos lectores consideran que lo
mejor de su obra está en su narrativa breve, y dos novedades en
papel de Mario Levrero que sólo podían conseguirse hasta ahora en
ediciones importadas, a precio de caviar, por lo que, me consuelo, he
conseguido a precios casi de saldo: el volumen que recoge las novelas
cortas Fauna y Desplazamientos, y el que recoge los
diarios (a falta de otra palabra para definir eso que tan bien
dominaba Levrero) Diario de un canalla y Burdeos, 1972.

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